lunes, 3 de octubre de 2016

Terminó septiembre. Gracias, #chaudiez

Se cumplió el mes y mi proyecto de septiembre llegó a su fin. 

Ya les había contado en este post: En sus marcas, listos, #chaudiez cuáles eran mis motivos e intereses para unirme a la campaña del desapego.
Y fue bueno, muy bueno. 
Empiezo por el final contándoles la alegría de ver muebles vacíos, estantes mudos, perchas sin trabajo, cajones inútiles. 


El sábado saltaba de alegría y se me corrieron las lágrimas. No sólo por la labor cumplida (aclaremos, dijo Lemos, soy capricornio, mi existencia se justifica por cumplir y concretar) sino por darme cuenta de que sí se puede tener menos y estar bien. 


No voy a tirarme a hija no reconocida de Jodorowsky y Coelho hablando de ser feliz ni mucho menos.


Son cosas. No son vínculos, no son gente, no son lugares, no son recuerdos. SON COSAS.

Estas fotos son sólo un ejemplo de todo lo que se fue. 30 días, 300 artículos. Y tengo más para seguir haciendo lugar.



Porque si desocupé estantes y cajones, desocupé muebles. En el camino reciclé uno, lo hice más operativo, y este #chaudiez también se va a llevar 2 mueblecitos vacíos... tendré que hacer día 31, 32, 33...

¿Y qué estoy haciendo con todo lo que se fue? Algo se regala, algo se vende, algo se dona.


 Conocidos, amigos, completos desconocidos. Vayan, ¡no los vamos a extrañar! Diría Juan.


 Ahora me toca desandar el desorden que provoqué haciendo lugar.


 Les llegó la hora, como dijo Soledad.