lunes, 6 de junio de 2016

Caca, nene, caca. O de cómo portarse bien en un viaje.

Hace un tiempo, Floxie publicaba el Manual del buen pasajero, una trilogía sobre el deber ser de cualquiera de nosotros abajo / arriba de una aeronave (y bien valdría para cualquier medio de transporte).

Y hoy, Sir Chandler, sigue refiriéndose a nosotros, los pasajeros: Sobre turbulencias y pasajeros severos en un ámbito más serio.

Como ya he dicho, no he viajado tanto como quisiera, pero, en lo poco, ya he subido a colectivos (autobuses), trenes,  tranvías, aviones, barcos, barcazas, water taxi, teleférico, helicóptero.

Me subí por primera vez a uno de esos cruceros gigantes, unas semanas después de que el Capitán Schettino hundiera el Costa Concordia. Y el simulacro y la charla que nos dieron antes de que el barco zarpara, con las alarmas y luces de emergencia funcionando, pardon my french, me cagó en las patas.

Solamente una vez me tocó sentarme en salida de emergencia, justo en un vuelo de Avianca y en mi primer vuelo internacional. No, si yo tengo una puntería para las primeras veces...

Si Dios hubiese querido que voláramos, nos hubiera dado alas, así que respeto en extremo las indicaciones de los que hacen la magia (Ok, ya sé que es la física, la dinámica de gases y otros yuyos).

Esa primera vez en Avianca en la salida de emergencia me dediqué a leer el brochure con las indicaciones extra para ese asiento, bajo la atenta mirada del TCP que ¡justo! tenía su asiento (jumpseat) frente al mío. - Pregunte lo que necesite. Me debe haber leído el miedo en los ojos.

El resto del viaje se lo pasó tratando de explicarle al franchute que tenía al lado por qué no podía prender el celular, aunque el hijo de la Bastilla le jurara que en AirFrance el viajaba con el celular prendido... Y después se encerró en el baño a jugar al FIFA no sé cuanto. Pasajero de lujo, madre.

Una vez me llamaron la atención en LAN, en mi primer cruce cordillerano, por prender el celular para sacarle una foto a la cordillera. Y si, me llamó la atención bien. Y no, mi celular era menos que un Nokia 1100 y ni sabía lo que es modo avión o internet o wifi o hacer llamadas. Lección aprendida.

Tengo mis TOCs y mis TICs pero, a la hora de que me lleven / trasladen / transporten, jodo poco y nada. Que no me toque ser copiloto en ruta, porque me duermo en cuestión de minutos. Y arriba de un avión no quiero ser catalogada como un pasajero #ezpezial por el Pailot.

Una vez, viajando en colectivo desde San Juan a Buenos Aires (1100 km), parece que fui tan invisible, me mezclé con el paisaje y ni ruido hice que le di pena al asistente de a bordo y me desperté envuelta en la frazadita que nunca vi cuando entregaron, con un paquete de galletas y unos caramelos en el posa vasos. Y cuando despegué los ojos me dio doble café en el desayuno.

Y, para no irnos tan lejos, en el colectivo urbano, no sirve atornillarse al lado del conductor tapando el paso con la anatomía y una mochila que deforma la columna vertebral. ¡Al fondo SIEMPRE hay lugar! En el subte / metro: primero los que bajan, después los que suben. En el barco, las mujeres y los niños primero. Ceda el paso, ceda el asiento, sea educado. Please fasten your seatbelt. Buenos días, buenas tardes, buenas noches. 

Y conozco a una que se baja del avión y dice: - Gracias por todo. 

Y me llevo 2 caramelos de la bandeja.

miércoles, 1 de junio de 2016

Galápagos, un trabajo de gigantes.

El archipiélago desde el aire es un poema y cuando el avión toca la Isla de Baltra la cara se te llena de signos de interrogación: ¿Y este desierto? ¿Eso es un cactus? ¿Es todo gris acá?

El Aeropuerto Seymour es un particular aeropuerto pequeño (es más grande que el que hay en mi provincia, aclaro) y ecológico y poco se parece a los muy herméticos aeropuertos de las grandes ciudades. Si entra por los ventanales un pajarito y se les sienta en la mesa, no se extrañen...

Después de presentar la documentación de viaje y pagar la entrada al parque, como les contaba en la ENTRADA ANTERIOR, hay que esperar que "escaneen" el equipaje (les dejo la inquietud), retirarlo y salir a buscar alguno de los autobuses que te llevan, sin costo (aunque he leído comentarios más actuales que ahora cobran $10 por ida y vuelta), desde el aeropuerto al muelle para cruzar el Canal de Itabaca hasta la Isla de Santa Cruz.


En el muelle hay lanchas taxi que van cruzando a los recién llegados desde una isla a la otra por $1 y, del otro lado, la opción de tomar el transporte público que atraviesa la isla hasta Puerto Ayora por $2 o taxis (camionetas 4x4) que cobran $20 por el mismo trayecto: trasladan a 4 personas por ese valor así que, como fue nuestro caso, nos juntamos con un chico y viajamos los 3 por $6 cada uno (en el mismo muelle se puede arreglar con otros viajeros y después acordar con el conductor)... 35 minutos contra 1:30hs de viaje.

Y ahí si empieza el verde y el calor y el pegote... Y pasa por arriba de los volcanes dormidos y se nubla y llueve y sale el sol y se nubla y vuelve a llover y no se nubla nunca más, todo en 35 minutos!!! Y que hay que frenar porque ¡¡¡UNA TORTUGA GIGANTE CRUZA LA RUTA!!! Ay, mi madre, la naturaleza te abofetea.

Todo en Puerto Ayora está a distancia caminable. O bicicleteable. Peatones - Bicis - Automóviles... todo ordenadito. Y limpio y prolijo.


Esta es la avenida principal, que, como no podía ser de otra manera, es la Av. Charles Darwin que va desde el puerto hasta la estación científica del mismo nombre.

En la lista de "cosas para hacer" en la Isla Santa Cruz (en modo GASOLERO) no puede faltar:

  • Visitar la Estación Experimental Charles Darwin y, si quieren algo de playa, la Playa de la Estación.
  • Ir a Tortuga Bay.
  • Los Gemelos, túneles de lava y alguno de los ranchos.
  • La Playa de los Alemanes, las Grietas.

Si no llevan ningún tour o excursión contratada, en la misma Av. Darwin o en la Av. Baltra, en la zona del puerto, hay negocios, uno al lado del otro, ofreciendo todas las excursiones y paseos disponibles: snorkeling, buceo, paseos en barco, alquiler de bicicletas, etc...

No hay casas de cambio, así que vayan con sus dólares (hay cajero automático) o tarjeta de crédito (no se reciben en muchos lugares, excepto hoteles o restaurantes "grandes" o en el supermercado y cobran hasta un 20% de recargo por pagar con tarjeta).

Aunque las islas están muy preparadas para los visitantes, la naturaleza está primero. Las playas, estaciones y reservas tienen horarios de cierre que, como mucho, se extienden hasta las 6:00 pm. Así que, como buen consejo, empiecen con el sol, a las 6:00 am. Y no se olviden de calzado cómodo, protector solar, anteojos de sol, gorro, gorrito, pamela, sombrilla y AGUA.

Es un paraíso ecológico, los recursos se reciclan. Sean cuidadosos con su basura y no tomen agua corriente porque NO ES POTABLE, es reutilizada.

Si ya se acomodaron en el hotel, es hora de recorrer un poco. O, para que no les pase lo que nos pasó a nosotras (después les cuento), primero sincronicen los relojes... ¡¡¡Porque Santa Cruz no tiene la misma hora que el continente!!! Agenden: GMT-6 para las islas / GMT-5 para el continente.

¡Chau!