lunes, 30 de mayo de 2016

Si tu clima es el frío, Galápagos NO es tu lugar

Son muchas las motivaciones antes de planear un viaje: los gustos, los intereses, los consejos, la cuenta bancaria, la tarjeta de crédito...
Y, entre los consejos, voy a destacar 2 tipos:
  • Tipo A: el viajero frecuente que se convierte en referente, gurú y padre confesor.
  • Tipo B: el que ni bondi toma para ir al trabajo pero no le tiembla la voz en decir: - Pero si vas a gastar tanto en ir hasta X cómo no vas a pasar por Y...

Y así terminé, yo, la adoradora del frío polar, viajando al Ecuador del mundo y, del Ecuador, la parte más ecuatorial, LAS ISLAS GALÁPAGOS. Lloro.

No es un destino muy económico porque, lisa y llanamente, todo cuesta el doble que en el continente. Pero es el precio que hay que pagar para que la naturaleza te abofetee 24x7. Y no, tampoco soy muy outdoor que digamos. Muy es nada.

De las islas sabía lo que había visto en la escuela (siglos atrás), algún documental: tortugas, Darwin, iguanas. Calor infernal, humedad x 1000. Lloro.

Empecé a averiguar de qué se trataba esto porque la idea era ir sin tour o paquete turístico EXPENSIVE y hacer un viaje GASOLERO. Si se puede. Sobreviví y soy la prueba de ello. NUNCA LO REPETIRÉ.

A saber:
1) Destino: Isla Santa Cruz: el aeropuerto está en la Isla de Baltra. (hay 2 aeropuertos en el archipiélago, el otro está en la isla San Cristóbal).
2) Pasajes: Desde Guayaquil a Baltra por LAN. También llegan AeroGal y Avianca.
3) Alojamiento: Puerto Ayora. Booking amigo nos consiguió un hotelito cerca del puerto con una cama, baño, algo de wifi y (fundamental) aire acondicionado y frigobar. Aire acondicionado.
4) Duración: por lo que había leído, las recomendaciones decían 4 días / 3 noches. ¡No se diga más!

Las Islas Galápagos forman parte del Parque Nacional Galápagos así que hay que tener en cuenta algunas cuestiones:
- Hay que llenar un formulario online informando que se van a visitar las islas. PRE-REGISTRO
- No se puede hacer check in online para el vuelo porque se debe pasar por un mínimo escaneo previo en el aeropuerto y presentar el formulario. Y pagar la tarjeta INGALA ($6 en 2015). Es un parque nacional, protegido, reserva ecológica del mundo mundial... ¡¡¡no lleven pavadas en la valija!!!
- Ya en la isla, pagar un tributo que, básicamente, es la entrada al parque. (Están los precios en el link que dejé más arriba). Y guías y reglas básicas de comportamiento... La regla madre, a mí entender, sería: te dejamos ser testigo de la evolución, NO JODÁS AL UNIVERSO.
(6:00a.m. Puerto Ayora, Isla Santa Cruz, Islas Galápagos, Ecuador, 26/02/15)

lunes, 16 de mayo de 2016

Más vale sola, que quedarme en mi casa

Ayer, la SEÑORA GURÚ de los viajantes y viajeros, Floxie, escribía este post sobre viajar sola.
Y mucho, o la mayoría de las cosas escritas por ella o en los comentarios, representan los motivos de por qué, desde hace algunos años, el 99% de las veces, viajo sola.

En resumen, porque quiero, porque me gusta y porque no me voy a quedar en mi casa tejiendo calceta mientras la vida pasa. (Sé tejer, me gusta, tengo un nuevo proyecto para empezar en estos días, pero también puedo tejer mirando la Gran Muralla).

Lamentablemente (o no) es difícil, a veces, coincidir en tiempos y economías con otras personas para organizar un viaje. Ni hablar de gustos o intereses. O el clima. Y como no es mi intención obligar a nadie a manejar sus medios de pago o sellos en el pasaporte, yo aviso: tengo ganas de viajar a tal lado, ¿alguien?

Ya se me ha hecho costumbre no saber lo que es un "tarifa base doble", "2 x 1", salir en una foto... he borrado montones de fotos donde se me ve la punta de la nariz, la mitad de la cabeza, sin cabeza y así... Tampoco soy fotógenica ni me interesa mucho estropear un paisaje.

En Nueva York, gracias a otra sola momentánea, Erika, aprendí un poco de la ciencia de la selfie. No, todavía no sirvo. Seguiré sacando paisajes. 
Y lo primero que dijimos con otra sola, Fran, del grupo de solos que nos juntamos en el camino a NY fue... ¡¡¡voy a tener a alguien que me saque una foto!!!

Sentarse solo en un restaurant o en la barra de un chiringuito no es para cualquiera. Que se sepa.

Alojándome en hoteles de turistas, también he visto las ventajas de ser sola y pagar esos dólares de más. No señores, no hay manera de que este cuerpo tallado por los dioses del Olimpo entre en una lata de sardinas, mínimo una de caballa.

No deja de sorprenderme el compañero que me voy a encontrar al lado en un avión o un colectivo y me faltan millones de millas y compañeros de asiento para poder hacer una estadística representativa. Hasta ahora, vengo perdiendo. Y aunque viajés acompañado, te pueden repartir en distintos asientos y te enfrentás a #LaVenganzaDeDoñaRosa.

Y lo que siempre voy a rescatar de andar sola es a la gente que te cruzás en el camino: porque no soy ninguna MacGyver ni Chuck Norris con tetas, no puedo con todo ni por casualidad (aunque ponga cara de todo lo contrario).

Gracias a doña monja que me crucé en París y que me supo orientar cuando ni el mapa me mostraba dónde estaba. Gracias a la amorosa vecina londinense que casi se sube conmigo al double decker para llevarme hasta mi hotel. Ni hablar de la paella en lo de Carmen y Quintín en Valencia o dormir en la casa de Claudia en el DF. Del resto de gente amable iré hablando cuando haya oportunidad.

Y como dice un viajero experto que ¡oh sorpresa! tiene mi misma sangre:
"El que viaja solo, viaja ya"

miércoles, 11 de mayo de 2016

Qué por qué te quiero...

Sobre gustos no hay nada escrito.

Unos toman café, otros mate. Hay quienes prefieren el calor, otros (yo) el frío... A algunos nos gusta viajar, a otros no.

Miro mis sellos en los pasaportes y suspiro y añoro y recuerdo. Algunos lugares extraño más que a otros pero mi obsesión absoluta ha sido siempre Nueva York. El primer "recuerdo" que tengo de Nueva York es diciendo y diciéndome, muy chica, que yo iba a vivir en NY, en un departamento mirando el Central Park.

Parece que todavía no aprendía a sacar cuentas...

Y ahora, después de mi primer viaje a mi lugar en el mundo, entiendo más el por qué.

Soy asidua a Tripadvisor y escribí, casi en vivo y en directo, lo que iba haciendo durante mis días en el gran país del norte. (Acá pueden ver el post completo: NUEVA YORK, ALLÁ VAMOS!!!) pero quiero copiarme y pegarme: 
"Te cuento (les cuento) algo que me pasó al volver y que, haciendo cuentas locas, me ayuda a entender mi relación con NY.
Le hablaba a mi papá de Ellis Island y de esa carpeta gigante donde están todos los nombres de los inmigrantes que pasaron por ahí y que yo había buscado a mi bisabuelo para ver si estaba [yo había escuchado hacía mucho de ese viaje desde Polonia] . Y me dice: Y no, no está, si no lo dejaron entrar. No tenía la plata suficiente y lo mandaron en el primer barco que venía a Brasil / Argentina. No cruzó.
Vaya a saber si alguna de las fotos de los deportados es la de mi bisabuelo.
Resulta que más de un siglo después, yo sí crucé las puertas de la isla de las lágrimas..."


Y unos días después de conocer la historia que sabe mi papá de mis bisabuelos y de mi abuela y de mis tíos abuelos (respaldada por registros, gracias Internet!!!), vi la película Brooklyn. Y otra vez las puertas de la isla. Y me puse a buscar entre las cientos y miles de fotos del viaje, las de mi día en Liberty Island y Ellis Island y no, no le saqué fotos a las puertas... 

La película Brooklyn terminó de completar mi historia y, mientras moqueo como loca, recito y repito como un mantra la última frase: 
Sentirás tanta nostalgia, que te querrás morir, y no hay nada que puedas hacer al respecto, aparte de aguantarte. Pero lo harás y no te matará. Y un día, el sol saldrá... quizás no lo notes de inmediato, pero será esa sensación... Y luego te darás cuenta de que estás pensando en algo más... en alguien que no tiene conexión con el pasado. Alguien quien es sólo tuyo. Y te darás cuenta... que aquí es donde está tu vida. 
(Brooklyn)