miércoles, 28 de diciembre de 2016

Otoño en Nueva York

Soy una fiel creyente de que el otoño es la mejor estación del año, en cualquier lugar del planeta.

Y en Nueva York, más.

Por algo no existen películas que se llamen "Verano en Nueva York", "Primavera en Nueva York"... NOP. Es Otoño en Nueva York. PUNTO FINAL.

Y aunque la "lógica" pareciera haber sido que me perdiera entre las calles de Central Park para mi sobredosis de otoño, elegí otro lugar, que debería aparecer en la lista de pendientes de todo viajero: el Jardín Botánico de Brooklyn.

Qué lo parió, diría Mendieta.


El Brooklyn Botanic Garden queda a unas pocas estaciones de metro de Manhattan: llegan las líneas 2, 3, 4, 5, B, Q y S. Si revisan el enlace a la página oficial van a ver el mapa, las entradas, los trenes y autobuses. ¡No hay excusas!


Los días sábados, entre las 10am -12pm la entrada es libre, así que elegí ese día y horario.

Durante el invierno todos los días la entrada es libre y, el resto del año, los martes el acceso también es libre (ya lo agendé para mi próximo viaje). Revisen los horarios y admisión en la página para encontrar el cuándo exacto.


Decime si estos colores no te enamoran.


Fue mi perfecta despedida de Nueva York.


Acá el ritmo se detiene. Jueguen, huelan, toquen, hagan nada.


Y cada foto que compartan en las redes, que vaya con el hashtag #brooklynbotanic.

¡Buen paseo!

martes, 13 de diciembre de 2016

De Superclub, Santander y canje de puntos.

Les había contado antes de viajar de mi paseo anterior a estos dos miradores en Nueva York: Empire State Building y One World Observatory.

Y porque las promesas se cumplen, mi primer día en mi segunda vez en mi lugar en el mundo, te vi:


Sos tan linda que duele... Y esta vez, dolía el viento y el frío jajaja.

Usé algunos de mis puntos Superclub y los canjeé en Despegar por las entradas.

Para esto hace falta ser cliente del Banco Santander Río, tener una cuenta en Despegar, puntos suficientes para el canje (o pagar la diferencia) y fijar la fecha. 

Como cuando se hace una compra por Despegar, hay que colocar los datos de una tarjeta de crédito como respaldo pero ningún gasto fue cargado a mi tarjeta por ambas transacciones.

Miré el calendario y el accuweather y elegí los días. 

En ambos casos recibí un mail en la dirección de correo que tengo registrada en mi cuenta de Despegar avisando que se había realizado el canje, el número de reserva y que debía re enviar el mail a XXX dirección para informar. Es la agencia de viajes / turismo con la que se hace la compra. 

Me respondieron muy rápido (en español) y me informaron que dentro de las 72 hs me enviaban el voucher. ¿Para qué les digo esto? Para que sepan que si canjean con intención de subir el mismo día, tal vez no les llegue. Canjeando un par de días antes es suficiente. 

Me llegaron ambos dentro de las 24-36 hs.

Para el caso del Empire, tuve que canjear el voucher impreso por mi entrada en la taquilla:

Este voucher no tenía horario de ingreso, así que subí en la tarde, que ya era noche. Controles de rigor, leer código de barras y ¡¡¡arriba!!! TE QUIERO FUERTE.

Para One World Observatory, me enviaron directamente la entrada (que es la misma que uno recibe cuando compra por Internet), así que fue cuestión de ponerme en la fila para ingresar con la entrada impresa. 

Esta sí tenía horario (dan a elegir entre mañana -9 am- o tarde -3 pm-) pero como fui dentro del horario que indicaba, no sé si funciona para otro día u otro horario.

A diferencia de marzo, esta vez hice fila en ambos lugares, para entrar, para los controles, para subir, para bajar. Nada que vuelva loco. Ideal para que la adrenalina fluya...

Y me tocó el atardecer...



Y cuando bajé, atravesando el Oculus y saliendo por Westfield Place, así se veía...

Canje de puntos, ¡un éxito!

Solamente gasté en la tienda de regalos del ESB (que está nueva y remodelada)...

Un par de imágenes para seguir recordando...

See ya!

jueves, 1 de diciembre de 2016

¿Chip o Wifi? La gran pregunta.

Ok. Ya estoy de regreso. ODIO AL MUNDO. 
¡¡¡Te extraño y quiero volveeeeeer!!!!

¿Listo, loca? ¿Dejaste de lloriquear? Bueno.


Resulta que mi segunda vez en mí lugar en el mundo fue tan linda como la primera. Repetí algo, hice algo nuevo. Comí algo (mentira, mucho). Paseé mucho. Calles viejas, calles nuevas. Líneas de metro ya conocidas, líneas de metro que conocí.

Hotel nuevo, en zona diametralmente opuesta. Pero, a la hora de elegir, además de que entrara en el presupuesto que tenía, lo busqué con wifi en la habitación incluido. Y resultó que, por unirme a un sistema de recompensas de esa cadena, terminé teniendo wifi en todo el edificio y a muy buena velocidad. Nada mal.

¿Por qué el cuento? Porque en este mundo hiperconectado, una de las preguntas que todos se hacen a la hora de viajar es cómo seguir en contacto. Redes sociales, mensajería, llamadas a casa, mapas, aplicaciones de viaje. ¿Cómo las uso si no tengo internet? ¿Cómo hablo con la tía Norma si mi compañía de teléfonos funciona acá, no allá? ¿Y si quiero mandar fotos al grupo de los del consorcio?

Existe el roaming internacional que te ofrece cada compañía de telefonía en particular. Existe adquirir un chip y colocárselo a tu teléfono. Y existe ir colgado de liana en liana por la ciudad, aprovechando las redes de wifi libre que se crucen en el camino. Elegir uno u otro dependerá del interés, la necesidad particular de cada uno y las posibilidades que la ciudad ofrezca.

En mí caso, tanto las 3 semanas que estuve en marzo como la última semana de noviembre, elegí las lianas y cocoteros = wifi.

Para esto, como dije más arriba, primero y principal, contratar un alojamiento que tenga wifi y, segundo, averiguar sobre las posibilidades que ofrece la ciudad, buscando en foros, blogs, grupos de facebook, experiencias de otros viajeros...

Dónde conseguí wifi en Nueva York:
  • Museos.
  • Miradores.
  • Centros Comerciales / Grandes Tiendas.
  • Cadenas de cafeterías / cadenas de comida rápida.
  • Restaurantes (previo solicitud de clave).
  • Patios de comida.
  • Estadios de deporte.
  • Teatros.
  • Parques y Plazas.
  • Estaciones de tren MTA (Transit Wireless Wifi)
  • LinkNYC
  • Y más que no me acuerdo...

Extraído de la página de Transit Wireless Wifi

Dependiendo del lugar que sea, puede ser que a distancia de un click ya estemos conectados o nos pidan registrarnos con una dirección de mail. Puede ser que sea wifi libre e ilimitado o el servicio dure 1 hora. Todo suma en Lianalandia.

Extraído de la página de Transit Wireless Wifi

En marzo, la red wifi del metro ya funcionaba en muchas estaciones. Ahora en muchas más (en el enlace de más arriba pueden ver las estaciones donde ya está funcionando). Super útil para agarrar cittymaper, revisar el recorrido del tren, ubicar la parada donde hay que bajar y ¡a la calle!

Extraído de la página de LinkNYC
En marzo, LinkNYC estaba en su versión Beta. No logré conectarme en ninguno de los tótem (así les puse yo jajaja) que me crucé. Ahora, hubo zonas en donde parecía que iba con mi red de datos de Argentina porque conectaba con las antenas a mi paso, con solo haberme conectado la primera vez.

Unos datos más de las antenas (en el enlace que dejé más arriba está el mapa con su ubicación):
  • Sirven para conectarse a wifi con los dispositivos móviles.
  • Acceder a los servicios de la ciudad, mapas y direcciones usando la tableta que esta en el frente.
  • Realizar llamadas telefónicas gratuitas a cualquier lugar de los Estados Unidos  
  • Llamar al 911 en caso de una emergencia
  • Cargar el celular en un puerto USB.

Este último punto es FUNDAMENTAL. Porque con tanta foto y video, no hay batería de celular / tablet que aguante. Si no van con un powerbank en la mochila, difícil que lleguen al final del día con los equipos vivos... Gracias a mis amigos de Amazon y sus lockers, tengo uno nuevo.

See ya!

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Me verás volver...

Cuenta la leyenda que un 01/03/16 te vi -en vivo y en directo- por primera vez.


En unos días, nos volvemos a ver. 

Y, como una tradición que me inventé, porque mi primer día de mi primera vez en Nueva York, subí y desde ahí te vi, mi primer día de mi segunda vez, voy a subir a saludarte.


Días después de haber vuelto, y con toda la angustia de extrañarte, no resistí, busqué cuándo, compré los pasajes y empecé a andar el camino del regreso.

¿Te acordás de esta foto que te saqué desde Top of the Rock?


Allá lejos, para marzo 2016 compré una Explorer Pass por 3 atracciones que la usé para subir al Empire, Top of the Rock y el portaaviones / museo Intrepid. [Conseguí los 3 por USD 49] Desde el celular, código Qr, fue un placer. Si, si, también llevé las entradas impresas por las dudas. No hizo falta.

Esta vez, leyendo en TripAdvisor a un viajero que me abrió los ojos y después a Soy Austral en su blog, canjeé algunos de mis puntos SuperClub del Banco Santander Río por entradas al Empire y a One World Observatory. ¡¡¡Nunca más una olla!!! Hice el canje de puntos, me contacté con la empresa intermediaria y, ahora sí, tengo impresa la entrada a One World Observatory y tengo que canjear en la taquilla mi entrada al Empire. Después les cuento cómo me fue.

Si, si, los conocí a todos en marzo, pero se merecen otra visita.


Cuenta regresiva...

lunes, 3 de octubre de 2016

Terminó septiembre. Gracias, #chaudiez

Se cumplió el mes y mi proyecto de septiembre llegó a su fin. 

Ya les había contado en este post: En sus marcas, listos, #chaudiez cuáles eran mis motivos e intereses para unirme a la campaña del desapego.
Y fue bueno, muy bueno. 
Empiezo por el final contándoles la alegría de ver muebles vacíos, estantes mudos, perchas sin trabajo, cajones inútiles. 


El sábado saltaba de alegría y se me corrieron las lágrimas. No sólo por la labor cumplida (aclaremos, dijo Lemos, soy capricornio, mi existencia se justifica por cumplir y concretar) sino por darme cuenta de que sí se puede tener menos y estar bien. 


No voy a tirarme a hija no reconocida de Jodorowsky y Coelho hablando de ser feliz ni mucho menos.


Son cosas. No son vínculos, no son gente, no son lugares, no son recuerdos. SON COSAS.

Estas fotos son sólo un ejemplo de todo lo que se fue. 30 días, 300 artículos. Y tengo más para seguir haciendo lugar.



Porque si desocupé estantes y cajones, desocupé muebles. En el camino reciclé uno, lo hice más operativo, y este #chaudiez también se va a llevar 2 mueblecitos vacíos... tendré que hacer día 31, 32, 33...

¿Y qué estoy haciendo con todo lo que se fue? Algo se regala, algo se vende, algo se dona.


 Conocidos, amigos, completos desconocidos. Vayan, ¡no los vamos a extrañar! Diría Juan.


 Ahora me toca desandar el desorden que provoqué haciendo lugar.


 Les llegó la hora, como dijo Soledad.

viernes, 26 de agosto de 2016

Así de simple

"Quite simply, I was in love with New York. I do not mean "love" in any colloquial way, I mean that I was in love with the city, the way you love the first person who ever touches you and you never love anyone quite that way again".

Joan Didion.

viernes, 19 de agosto de 2016

De paso por la Mesopotamia. Tercera parte.

Debo reconocer que no soy una persona de difícil comer. Dice la balanza que trate de hacerme un poco la difícil alguna vez.
Tengo diabetes, no tengo hambre. Ese sería un buen leitmotiv si fuera una obra musical alemana.
De Corrientes sé que existe el chipá, el mbaipú o mbaipy y la sopa paraguaya, porque los comí en otro viaje (también por trabajo) a la provincia. Y los pescados de río, obviamente. Los guaraníes sabían comer rico.

No pude comer lindo y frondoso como me gusta (tampoco era el objetivo del viaje), pero fui de recorrida a un par de lugares que me recomendaron. Si me toca volver a viajar, voy a conocer el resto de las sugerencias gastronómicas.

El desayuno del hotel (acá les conté algunas de mis impresiones), dependiendo del horario y de la cantidad de huéspedes, incluía chipá, esas bolitas de fécula de mandioca y queso fresco que, recién salidas del horno, doman al más fiero. En Google van a encontrar miles de recetas y cada cocinera/o tendrá la suya y que seguro es la mejor. Los del hotel estaban muy ricos. El médico me había recetado 3 por desayuno...


Le pregunté a mis nuevos compañeros de trabajo y a un taxista DÓNDE HACÍAN LOS MEJORES CHIPÁS. Me dieron 2 opciones, Abuela Lala y El Paragua. Google mediante, otra vez, allá fui. Están bien. Solo bien, porque comí mejores en la confitería del aeropuerto de Corrientes y, ni hablar, de los de la Terminal de Ómnibus de Resistencia, la capital de Chaco. 

Aquí les dejo el enlace.

Es momento de explicar que, para mí, cualquier cosa con queso ESTÁ BIEN.
You got me when you said cheese.
En Colombia, arepas rellenas con queso.

En París fue quesos y macarons. Y quesos.

En Nueva York ataqué primero la heladera de los quesos porque MASCARPONE. Sorry, philadelphia. Hola, cannoli.

Por eso no es de extrañar que sólo les hable de los chipacitos. Y chipacitos y mates. Combinación mortal.

Así que, si andan por el noreste argentino, hagan menú degustación de chipá. No se van a arrepentir.


¡Provecho!

martes, 16 de agosto de 2016

En sus marcas, listos, #chaudiez.

La semana pasada, y con diferencia de unos días, leí estos 2 post de blog:

Cuando cambias tu vida por viajar y menos resulta ser más.

#Chaudiez, el desafío de no acumular

En twitter, @deseoconsumido / @floxie10 / @juanoflyer
Y se me prendió la lamparita.
El que viaja solo, viaja ya. El que viaja liviano, viaja más lejos.
Así que dedicaré el mes de septiembre a hacer mi #chaudiez: 10 objetos por día que voy a separar y, cuando sean 300, los voy a clasificar y darles un mejor destino. Vender, donar, regalar. Lo que ocurra primero.

Vivo en lo que se conoce en algunos lugares como un “2 ambientes” o “departamento de 1 habitación” en otros, así que, en lugar de recorrer habitaciones, serán alacenas, placar, cajones que están en el mismo cuarto y ¡al ataque!

Hace casi una década atrás me diagnosticaron con diabetes (pueden leer algunas de las pavadas que escribo en este blog) y, para el que sepa lo que es tener una enfermedad crónica, progresiva y degenerativa (¡uh, que estrés!), ya cargamos con una mochila bastante pesada para emular, simular, hacer las veces de, en mi caso, un páncreas casi inútil. Así que, nada mejor que alivianar el resto de la existencia.

Tengo muchas mudanzas en mi haber y, en todas, me he ido achicando. Razones económicas, distribución espacial, aburrimiento o falta de uso, algo se va en cada nuevo cambio. Del exterior, del interior.

Voy a ir subiendo algunas fotos de lo que “pase a mejor vida” en mi cuenta de twitter / instagram @nonsugaradded con el hashtag #chaudiez. Si alguien ve algo que le interese, ¡sólo sílbeme, arróbeme, mándeme un inbox o déjeme un comentario! 

La basura de unos es el tesoro de otros, decían en un programa de reciclado que buscaba en ventas de garaje y mercados de pulga muebles y accesorios para armar habitaciones con bajo presupuesto. Espero que alguien le dé mejor vida a mis pronto ex posesiones.

Si algo de lo que publico, fue un regalo de alguien, ¡gracias por el tiempo que pasó conmigo! ¡A volar!

Combinando lo que me enseñaron Soledad, Evangelina y Juan, menos es más.

En octubre habrá post con el montón de nada.

¡Nos leemos!

martes, 26 de julio de 2016

Uno propone, y LATAM dispone ¡¡¡No me toques NY!!!

Ya quedó expuesto y va a ser repetido muchas veces: Amo NY, en marzo 2016 fue mi primera vez por la gran manzana y, a los días de regresar, ¡¡¡compré pasajes para volver!!!
En noviembre vuelvo a mi lugar en el mundo.
Quería contarles lo que me pasó con LAN / TAM (ahora LATAM) y mis pasajes...

Busqué los vuelos en abril, reservé, compré, bien prolija con las escalas y los tiempos y hoy, DE CASUALIDAD, actualizando Tripcase, me entero que ¡¡¡me modificaron los vuelos!!!

Tenía comprado AEP-GRU-JFK saliendo a las 15.05hs desde Aeroparque, llegando a Sao Paulo 18.40hs y hacia JFK a las 23.30hs.

¿Con qué me encontré?

Ahora salía 17.55hs de Aeroparque. Llegaba 21.10hs a Sao Paulo y salía 22.55hs a JFK. 1.40hs para hacer cambio de terminal, chequeos y controles... en un aeropuerto que no conozco, en un vuelo a EEUU y nunca me avisaron!!!
Después de 2 llamadas a LATAM (30 minutos escuchando musiquita) y contactos por Twitter, me INFORMAN que el vuelo desde Aeroparque se eliminó y el otro se reestructuró.

Gracias por el aviso, chicos. ¿¿Pretenderían que me enterara en el aeropuerto??

Le tuve que pedir que me cambiaran alguno de los vuelos, de aeropuerto, de conexión ¡algo! Porque no me dieron ninguna opción. 1.40hs es poco, dijo el chico. ¡¡¡Y por eso te estoy llamando!!!

Después de 30 minutos hablando entre ellos (yo los escuchaba porque dejaron el teléfono abierto) me dice que está solicitando autorización para cambiarme de vuelo a uno que sale a las 11.05hs de aeroparque... ¡y me pusieron la musiquita 15 minutos más! Ahí empecé a reclamar por Twitter, alguno iba a contestar... Yo ya había revisado todos los vuelos desde AEP, los que salían de GRU a JFK... nunca me ofrecieron otra opción...

Actualizo Tripcase y aparece el vuelo modificado. Y unos minutos más tarde se corta la música y vuelve Jonathan a pedirme disculpas y me responden desde Twitter y me mandaron 2 mails con las nuevas reservas!!!

Y disculpas por las molestias y bla bla bla. Y, por favor, no corte que le vamos a hacer una encuesta. Si dale, ya la contesto.

Pero nunca nadie informó del cambio, che. ¿¿¿Me iba a enterar en el check in???

Ahora tengo que cambiar otro vuelo por otra compañía, otra alianza, y viajar un día antes y hacer noche en Buenos Aires (estoy a  más de 1000km de la capital) porque ya se me descompaginó toda la linda y prolija reserva que tenía.

Uno propone, y ¡¡¡LATAM dispone!!!

Les dejo mi experiencia por si alguno compró pasajes antes de la fusión y lo están "reubicando".

Espero que, cuando se organicen, esto deje de ocurrir.

Gracias por bancarme en los momentos de angustia, Pablo (Desde el Patio Blog), Juli (NY again), Portu (Carreteando Blog), Sir Chandler.

Voy a hablar ahora con los chicos de Aerolíneas Argentinas... ¡crucen los dedos!
#TeamVentana #TeamWings

Charlie-Hotel-Alpha-Uniform!

jueves, 21 de julio de 2016

De paso por la Mesopotamia. Segunda parte.

Continuando con mi post anterior, mi viaje a la ciudad de Mercedes, Corrientes, fue por motivos laborales.

Tenía una reserva en el Hotel Manantiales, el hotel más nuevo de la ciudad, inaugurado en 2013 como dice la placa en la pared, al lado de la puerta principal. 


El hotel se encuentra frente a la plaza principal de la ciudad, plaza 25 de Mayo: si conocen un poco de las ciudades, pueblos, pueblitos de Argentina, y cualquier ciudad latinoamericana con influencia hispánica (99.99%), es alrededor de la plaza principal donde nos vamos a encontrar a la iglesia / catedral, la municipalidad / casa de gobierno, la policía… Acá no la erramos.

Alojamiento y desayuno continental incluido (también ofrecen la opción de media pensión). 

Tiene un pequeño casino entre la planta baja y el primer piso y un restaurant / bar que no sólo funciona para los pasajeros alojados en el hotel sino también para cualquiera que quiera acercarse. La carta es simple, con un poquito de cada cosa, minutas, pastas, pizzas, sándwiches (y agua caliente para el termo, fundamental) y los precios son adecuados a lo que ofrecen.

Viajé 2 veces a Mercedes en cuestión de 15 días (harrrrmoso) y estuve en 2 habitaciones diferentes, una doble superior (toda para mí) y una simple: todas las habitaciones cuentan con TV, frigobar, aire acondicionado frío / calor, wifi, caja de seguridad, secador de pelo (¡un caño!). Son muy amplias, innecesariamente amplias. Y las camas son enormes, necesariamente enormes jajaja. Hay servicio a la habitación (lo usé un par de veces porque llegaba tarde y sin ganas de buscar un lugar para comer: ¡¡¡café con leche y tostado!!!).


En la azotea / terraza me encontré (fui a chusmear) con sauna, spa, jacuzzi, pileta y un par de máquinas de ejercicio. Fui fuera del horario de operación así que no sé cómo se verán en uso.


Si, como yo, les toca pasar un fin de semana en Mercedes, pidan una habitación que no dé a la plaza porque COMO TODO PASA ALREDEDOR DE LA PLAZA, van a ser parte de cualquier actividad que ahí ocurra. YO AVISÉ. Y, si hay algún show en el casino, van a asistir, estén ahí o no.


Todo el personal se pasa de amables y agradables. Gentiles y colaboradores todo el tiempo. 

No sé si a ustedes les pasa pero, cuando salgo de mi casa, mi ciudad, tengo más sed que de costumbre. Cuando llegué la primera vez, me crucé con la mucama y le pedí si podía dejar 2 botellas de agua sin gas en el frigobar porque viene cargado con 1 con gas y 1 sin gas y me la tomé en 3 segundos. Bueno, cuando llegué la segunda vez, en el frigobar ya había 2 botellas de agua sin gas. Casualidad o no, es una pavada pero suma. 

Ni que hablar de Edgardo, que me acercó en su auto a la terminal el día que regresaba (la primera vez) porque, con la tremenda tormenta que había, los taxis estaban colapsados, se cortó la luz e iba a perder mi colectivo a Resistencia (Chaco) para tomar un avión a Buenos Aires y otro después a San Juan. #fuivinefuivinefuivine

El hotel, correcto. El personal, destaca.


Como Mercedes es la puerta a los Esteros del Iberá, hay varios hoteles y hostales para pasar la noche antes de ir a los Esteros: los taxistas me recomendaron un par más que funcionan desde hace muchos años y serían el top 3 de la ciudad. Pero no está bien hablar sin saber ni conocer… 

En el próximo hablamos de LA MORFI.

¡Saludos, chamigo!

domingo, 3 de julio de 2016

De paso por la Mesopotamia. Primera parte.

Como les contaba en no hace muchas entradas atrás, mi primer viaje en avión fue por trabajo. Y los últimos 2 que hice hace unos días atrás fueron por la misma causa.

Me tocó dejar la precordillera para adentrarme en el "Corazón Valiente del Taragüí", y corazón geográfico de la provincia de Corrientes, la ciudad de Mercedes.

Salí del aeropuerto de San Juan en vuelo nocturno hasta Aeroparque y, después de dormir algunas horas hecha un nudo en los alrededores de la puerta 9, embarqué a Corrientes.

Así amanecía el Aeropuerto Internacional Doctor Fernando Piragine Niveyro:


Dejaron que el avión aterrizara y después cerraron el aeropuerto. Ya no estamos en Kansas, Toto.
Cuando suben a un avión en la zona de Cuyo, es parte del paisaje que te dejen embarcar con botellas de vino en la cabina. ¡Oh, mi Dios, terroristas!
Cuando viajan al noreste de la Argentina, el equipo de mate es ley y el termo lleva agua caliente. ¿Y las regulaciones? ¿Y las prohibiciones? Y...
Del aeropuerto a la Terminal de Ómnibus en taxi ($150 / USD 10) y a esperar unas largas 3:30hs hasta tomar el colectivo para viajar hasta Mercedes.

La Terminal de Ómnibus cuenta con wifi libre y tiene 2 salas de espera. Una mejor cuidada que la otra, pero sirven para esperar sentado, con enchufes para cargar el teléfono (en la que está cerca de la entrada, al lado de las escaleras...).

El colectivo de las 11:30hs entró y paró en varios de los pueblos entre la capital correntina y Mercedes. Modalidad, "lechera" que le decimos. 

Como a las 14hs agradecí las "cajitas infelices" que me quedaron de los 2 vuelos (Austral/Aerolíneas) porque ese fue el almuerzo. En ese momento entendí a los vendedores de sándwich de pollo o milanesa en la terminal.

Saqué algunas fotos del camino entre pestañeada y cabeceada.




Primero fue la ruta 12 y después la 123. Y, finalmente, la 119, para entrar a Mercedes.

Lo dije al principio, salí de la precordillera: campera térmica de Uniqlo, gorro de lana, bufanda, polera, sweater, guantes...

Mientras ME DESNUDABA en la plataforma de llegada en la terminal aproveché para no hacerle caso al valijero que me dijo que tomara un taxi en la esquina. Son 5 cuadras, dije. Aprovecho y paso por el cajero, dije. (ya había googleado un poco de la ciudad y tenía 3 bancos en el camino al hotel). 

Llegué con la lengua afuera y casi jadeando. Por suerte, las siestas en los pueblos de la Argentina adentro se duermen, así que no tuve demasiados testigos.

Check in. Cambiarme y salir al trabajo. Viajé por eso, ¿vio?

Después les cuento del hotel y un poco de la ciudad. 

Sólo repetiré que es invierno y, mientras escribo, tengo el aire acondicionado prendido en 26° C.

Soy #teaminvierno. ¿Ya lo había dicho? Ah, si, cuando les empezaba a relatar mi viaje a Galápagos.

¡Hasta la próxima!

lunes, 6 de junio de 2016

Caca, nene, caca. O de cómo portarse bien en un viaje.

Hace un tiempo, Floxie publicaba el Manual del buen pasajero, una trilogía sobre el deber ser de cualquiera de nosotros abajo / arriba de una aeronave (y bien valdría para cualquier medio de transporte).

Y hoy, Sir Chandler, sigue refiriéndose a nosotros, los pasajeros: Sobre turbulencias y pasajeros severos en un ámbito más serio.

Como ya he dicho, no he viajado tanto como quisiera, pero, en lo poco, ya he subido a colectivos (autobuses), trenes,  tranvías, aviones, barcos, barcazas, water taxi, teleférico, helicóptero.

Me subí por primera vez a uno de esos cruceros gigantes, unas semanas después de que el Capitán Schettino hundiera el Costa Concordia. Y el simulacro y la charla que nos dieron antes de que el barco zarpara, con las alarmas y luces de emergencia funcionando, pardon my french, me cagó en las patas.

Solamente una vez me tocó sentarme en salida de emergencia, justo en un vuelo de Avianca y en mi primer vuelo internacional. No, si yo tengo una puntería para las primeras veces...

Si Dios hubiese querido que voláramos, nos hubiera dado alas, así que respeto en extremo las indicaciones de los que hacen la magia (Ok, ya sé que es la física, la dinámica de gases y otros yuyos).

Esa primera vez en Avianca en la salida de emergencia me dediqué a leer el brochure con las indicaciones extra para ese asiento, bajo la atenta mirada del TCP que ¡justo! tenía su asiento (jumpseat) frente al mío. - Pregunte lo que necesite. Me debe haber leído el miedo en los ojos.

El resto del viaje se lo pasó tratando de explicarle al franchute que tenía al lado por qué no podía prender el celular, aunque el hijo de la Bastilla le jurara que en AirFrance el viajaba con el celular prendido... Y después se encerró en el baño a jugar al FIFA no sé cuanto. Pasajero de lujo, madre.

Una vez me llamaron la atención en LAN, en mi primer cruce cordillerano, por prender el celular para sacarle una foto a la cordillera. Y si, me llamó la atención bien. Y no, mi celular era menos que un Nokia 1100 y ni sabía lo que es modo avión o internet o wifi o hacer llamadas. Lección aprendida.

Tengo mis TOCs y mis TICs pero, a la hora de que me lleven / trasladen / transporten, jodo poco y nada. Que no me toque ser copiloto en ruta, porque me duermo en cuestión de minutos. Y arriba de un avión no quiero ser catalogada como un pasajero #ezpezial por el Pailot.

Una vez, viajando en colectivo desde San Juan a Buenos Aires (1100 km), parece que fui tan invisible, me mezclé con el paisaje y ni ruido hice que le di pena al asistente de a bordo y me desperté envuelta en la frazadita que nunca vi cuando entregaron, con un paquete de galletas y unos caramelos en el posa vasos. Y cuando despegué los ojos me dio doble café en el desayuno.

Y, para no irnos tan lejos, en el colectivo urbano, no sirve atornillarse al lado del conductor tapando el paso con la anatomía y una mochila que deforma la columna vertebral. ¡Al fondo SIEMPRE hay lugar! En el subte / metro: primero los que bajan, después los que suben. En el barco, las mujeres y los niños primero. Ceda el paso, ceda el asiento, sea educado. Please fasten your seatbelt. Buenos días, buenas tardes, buenas noches. 

Y conozco a una que se baja del avión y dice: - Gracias por todo. 

Y me llevo 2 caramelos de la bandeja.

miércoles, 1 de junio de 2016

Galápagos, un trabajo de gigantes.

El archipiélago desde el aire es un poema y cuando el avión toca la Isla de Baltra la cara se te llena de signos de interrogación: ¿Y este desierto? ¿Eso es un cactus? ¿Es todo gris acá?

El Aeropuerto Seymour es un particular aeropuerto pequeño (es más grande que el que hay en mi provincia, aclaro) y ecológico y poco se parece a los muy herméticos aeropuertos de las grandes ciudades. Si entra por los ventanales un pajarito y se les sienta en la mesa, no se extrañen...

Después de presentar la documentación de viaje y pagar la entrada al parque, como les contaba en la ENTRADA ANTERIOR, hay que esperar que "escaneen" el equipaje (les dejo la inquietud), retirarlo y salir a buscar alguno de los autobuses que te llevan, sin costo (aunque he leído comentarios más actuales que ahora cobran $10 por ida y vuelta), desde el aeropuerto al muelle para cruzar el Canal de Itabaca hasta la Isla de Santa Cruz.


En el muelle hay lanchas taxi que van cruzando a los recién llegados desde una isla a la otra por $1 y, del otro lado, la opción de tomar el transporte público que atraviesa la isla hasta Puerto Ayora por $2 o taxis (camionetas 4x4) que cobran $20 por el mismo trayecto: trasladan a 4 personas por ese valor así que, como fue nuestro caso, nos juntamos con un chico y viajamos los 3 por $6 cada uno (en el mismo muelle se puede arreglar con otros viajeros y después acordar con el conductor)... 35 minutos contra 1:30hs de viaje.

Y ahí si empieza el verde y el calor y el pegote... Y pasa por arriba de los volcanes dormidos y se nubla y llueve y sale el sol y se nubla y vuelve a llover y no se nubla nunca más, todo en 35 minutos!!! Y que hay que frenar porque ¡¡¡UNA TORTUGA GIGANTE CRUZA LA RUTA!!! Ay, mi madre, la naturaleza te abofetea.

Todo en Puerto Ayora está a distancia caminable. O bicicleteable. Peatones - Bicis - Automóviles... todo ordenadito. Y limpio y prolijo.


Esta es la avenida principal, que, como no podía ser de otra manera, es la Av. Charles Darwin que va desde el puerto hasta la estación científica del mismo nombre.

En la lista de "cosas para hacer" en la Isla Santa Cruz (en modo GASOLERO) no puede faltar:

  • Visitar la Estación Experimental Charles Darwin y, si quieren algo de playa, la Playa de la Estación.
  • Ir a Tortuga Bay.
  • Los Gemelos, túneles de lava y alguno de los ranchos.
  • La Playa de los Alemanes, las Grietas.

Si no llevan ningún tour o excursión contratada, en la misma Av. Darwin o en la Av. Baltra, en la zona del puerto, hay negocios, uno al lado del otro, ofreciendo todas las excursiones y paseos disponibles: snorkeling, buceo, paseos en barco, alquiler de bicicletas, etc...

No hay casas de cambio, así que vayan con sus dólares (hay cajero automático) o tarjeta de crédito (no se reciben en muchos lugares, excepto hoteles o restaurantes "grandes" o en el supermercado y cobran hasta un 20% de recargo por pagar con tarjeta).

Aunque las islas están muy preparadas para los visitantes, la naturaleza está primero. Las playas, estaciones y reservas tienen horarios de cierre que, como mucho, se extienden hasta las 6:00 pm. Así que, como buen consejo, empiecen con el sol, a las 6:00 am. Y no se olviden de calzado cómodo, protector solar, anteojos de sol, gorro, gorrito, pamela, sombrilla y AGUA.

Es un paraíso ecológico, los recursos se reciclan. Sean cuidadosos con su basura y no tomen agua corriente porque NO ES POTABLE, es reutilizada.

Si ya se acomodaron en el hotel, es hora de recorrer un poco. O, para que no les pase lo que nos pasó a nosotras (después les cuento), primero sincronicen los relojes... ¡¡¡Porque Santa Cruz no tiene la misma hora que el continente!!! Agenden: GMT-6 para las islas / GMT-5 para el continente.

¡Chau!

lunes, 30 de mayo de 2016

Si tu clima es el frío, Galápagos NO es tu lugar

Son muchas las motivaciones antes de planear un viaje: los gustos, los intereses, los consejos, la cuenta bancaria, la tarjeta de crédito...
Y, entre los consejos, voy a destacar 2 tipos:
  • Tipo A: el viajero frecuente que se convierte en referente, gurú y padre confesor.
  • Tipo B: el que ni bondi toma para ir al trabajo pero no le tiembla la voz en decir: - Pero si vas a gastar tanto en ir hasta X cómo no vas a pasar por Y...

Y así terminé, yo, la adoradora del frío polar, viajando al Ecuador del mundo y, del Ecuador, la parte más ecuatorial, LAS ISLAS GALÁPAGOS. Lloro.

No es un destino muy económico porque, lisa y llanamente, todo cuesta el doble que en el continente. Pero es el precio que hay que pagar para que la naturaleza te abofetee 24x7. Y no, tampoco soy muy outdoor que digamos. Muy es nada.

De las islas sabía lo que había visto en la escuela (siglos atrás), algún documental: tortugas, Darwin, iguanas. Calor infernal, humedad x 1000. Lloro.

Empecé a averiguar de qué se trataba esto porque la idea era ir sin tour o paquete turístico EXPENSIVE y hacer un viaje GASOLERO. Si se puede. Sobreviví y soy la prueba de ello. NUNCA LO REPETIRÉ.

A saber:
1) Destino: Isla Santa Cruz: el aeropuerto está en la Isla de Baltra. (hay 2 aeropuertos en el archipiélago, el otro está en la isla San Cristóbal).
2) Pasajes: Desde Guayaquil a Baltra por LAN. También llegan AeroGal y Avianca.
3) Alojamiento: Puerto Ayora. Booking amigo nos consiguió un hotelito cerca del puerto con una cama, baño, algo de wifi y (fundamental) aire acondicionado y frigobar. Aire acondicionado.
4) Duración: por lo que había leído, las recomendaciones decían 4 días / 3 noches. ¡No se diga más!

Las Islas Galápagos forman parte del Parque Nacional Galápagos así que hay que tener en cuenta algunas cuestiones:
- Hay que llenar un formulario online informando que se van a visitar las islas. PRE-REGISTRO
- No se puede hacer check in online para el vuelo porque se debe pasar por un mínimo escaneo previo en el aeropuerto y presentar el formulario. Y pagar la tarjeta INGALA ($6 en 2015). Es un parque nacional, protegido, reserva ecológica del mundo mundial... ¡¡¡no lleven pavadas en la valija!!!
- Ya en la isla, pagar un tributo que, básicamente, es la entrada al parque. (Están los precios en el link que dejé más arriba). Y guías y reglas básicas de comportamiento... La regla madre, a mí entender, sería: te dejamos ser testigo de la evolución, NO JODÁS AL UNIVERSO.
(6:00a.m. Puerto Ayora, Isla Santa Cruz, Islas Galápagos, Ecuador, 26/02/15)

lunes, 16 de mayo de 2016

Más vale sola, que quedarme en mi casa

Ayer, la SEÑORA GURÚ de los viajantes y viajeros, Floxie, escribía este post sobre viajar sola.
Y mucho, o la mayoría de las cosas escritas por ella o en los comentarios, representan los motivos de por qué, desde hace algunos años, el 99% de las veces, viajo sola.

En resumen, porque quiero, porque me gusta y porque no me voy a quedar en mi casa tejiendo calceta mientras la vida pasa. (Sé tejer, me gusta, tengo un nuevo proyecto para empezar en estos días, pero también puedo tejer mirando la Gran Muralla).

Lamentablemente (o no) es difícil, a veces, coincidir en tiempos y economías con otras personas para organizar un viaje. Ni hablar de gustos o intereses. O el clima. Y como no es mi intención obligar a nadie a manejar sus medios de pago o sellos en el pasaporte, yo aviso: tengo ganas de viajar a tal lado, ¿alguien?

Ya se me ha hecho costumbre no saber lo que es un "tarifa base doble", "2 x 1", salir en una foto... he borrado montones de fotos donde se me ve la punta de la nariz, la mitad de la cabeza, sin cabeza y así... Tampoco soy fotógenica ni me interesa mucho estropear un paisaje.

En Nueva York, gracias a otra sola momentánea, Erika, aprendí un poco de la ciencia de la selfie. No, todavía no sirvo. Seguiré sacando paisajes. 
Y lo primero que dijimos con otra sola, Fran, del grupo de solos que nos juntamos en el camino a NY fue... ¡¡¡voy a tener a alguien que me saque una foto!!!

Sentarse solo en un restaurant o en la barra de un chiringuito no es para cualquiera. Que se sepa.

Alojándome en hoteles de turistas, también he visto las ventajas de ser sola y pagar esos dólares de más. No señores, no hay manera de que este cuerpo tallado por los dioses del Olimpo entre en una lata de sardinas, mínimo una de caballa.

No deja de sorprenderme el compañero que me voy a encontrar al lado en un avión o un colectivo y me faltan millones de millas y compañeros de asiento para poder hacer una estadística representativa. Hasta ahora, vengo perdiendo. Y aunque viajés acompañado, te pueden repartir en distintos asientos y te enfrentás a #LaVenganzaDeDoñaRosa.

Y lo que siempre voy a rescatar de andar sola es a la gente que te cruzás en el camino: porque no soy ninguna MacGyver ni Chuck Norris con tetas, no puedo con todo ni por casualidad (aunque ponga cara de todo lo contrario).

Gracias a doña monja que me crucé en París y que me supo orientar cuando ni el mapa me mostraba dónde estaba. Gracias a la amorosa vecina londinense que casi se sube conmigo al double decker para llevarme hasta mi hotel. Ni hablar de la paella en lo de Carmen y Quintín en Valencia o dormir en la casa de Claudia en el DF. Del resto de gente amable iré hablando cuando haya oportunidad.

Y como dice un viajero experto que ¡oh sorpresa! tiene mi misma sangre:
"El que viaja solo, viaja ya"

miércoles, 11 de mayo de 2016

Qué por qué te quiero...

Sobre gustos no hay nada escrito.

Unos toman café, otros mate. Hay quienes prefieren el calor, otros (yo) el frío... A algunos nos gusta viajar, a otros no.

Miro mis sellos en los pasaportes y suspiro y añoro y recuerdo. Algunos lugares extraño más que a otros pero mi obsesión absoluta ha sido siempre Nueva York. El primer "recuerdo" que tengo de Nueva York es diciendo y diciéndome, muy chica, que yo iba a vivir en NY, en un departamento mirando el Central Park.

Parece que todavía no aprendía a sacar cuentas...

Y ahora, después de mi primer viaje a mi lugar en el mundo, entiendo más el por qué.

Soy asidua a Tripadvisor y escribí, casi en vivo y en directo, lo que iba haciendo durante mis días en el gran país del norte. (Acá pueden ver el post completo: NUEVA YORK, ALLÁ VAMOS!!!) pero quiero copiarme y pegarme: 
"Te cuento (les cuento) algo que me pasó al volver y que, haciendo cuentas locas, me ayuda a entender mi relación con NY.
Le hablaba a mi papá de Ellis Island y de esa carpeta gigante donde están todos los nombres de los inmigrantes que pasaron por ahí y que yo había buscado a mi bisabuelo para ver si estaba [yo había escuchado hacía mucho de ese viaje desde Polonia] . Y me dice: Y no, no está, si no lo dejaron entrar. No tenía la plata suficiente y lo mandaron en el primer barco que venía a Brasil / Argentina. No cruzó.
Vaya a saber si alguna de las fotos de los deportados es la de mi bisabuelo.
Resulta que más de un siglo después, yo sí crucé las puertas de la isla de las lágrimas..."


Y unos días después de conocer la historia que sabe mi papá de mis bisabuelos y de mi abuela y de mis tíos abuelos (respaldada por registros, gracias Internet!!!), vi la película Brooklyn. Y otra vez las puertas de la isla. Y me puse a buscar entre las cientos y miles de fotos del viaje, las de mi día en Liberty Island y Ellis Island y no, no le saqué fotos a las puertas... 

La película Brooklyn terminó de completar mi historia y, mientras moqueo como loca, recito y repito como un mantra la última frase: 
Sentirás tanta nostalgia, que te querrás morir, y no hay nada que puedas hacer al respecto, aparte de aguantarte. Pero lo harás y no te matará. Y un día, el sol saldrá... quizás no lo notes de inmediato, pero será esa sensación... Y luego te darás cuenta de que estás pensando en algo más... en alguien que no tiene conexión con el pasado. Alguien quien es sólo tuyo. Y te darás cuenta... que aquí es donde está tu vida. 
(Brooklyn)